Como muchos de los avances tecnológicos de los que estamos disfrutando hoy en día, los vehículos autónomos son un viejo sueño de la humanidad. Son capaces de imitar las técnicas humanas de manejo y control sin ninguna intervención.
Faltan años para que las carreteras se adapten, con señales y pavimentos adecuados a la conducción autónoma, pero sí veremos un cambio drástico en 2020: el transporte de mercancías.
Tesla, Nvidia, Intel, Qualcomm, BMW, Volvo y Ford son tan sólo algunas de las empresas que están trabajando en este tipo de tecnologías. Otro ejemplo podría ser, la firma de taxis autónomos Waymo, que ha llevado a cabo un ensayo en el que ha transportado, solo en California, a más de 6.200 pasajeros en menos de un mes. Esta será una de las grandes revoluciones de la conducción autónoma: por la noche cientos de vehículos sin conductor saldrán de los almacenes de distintas empresas, para entregar paquetes en centros de distribución. Es el momento perfecto: pocos peatones, menos vehículos y los que circulen estarán conectados entre sí para pasarse información y crear, primero, una conducción segura y más tarde una base de datos de carreteras y vías de circulación con el objetivo de mejorar toda la infraestructura: allí donde faltan señales o no sean claras, quedará una denuncia.

Waymo, los taxis autónomos de Google que acabarán con los taxistas.

